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Carpe Diem

¿Para qué sirven las Matemáticas en el mundo real?

Todos alguna vez sentimos un escalofrío recorrer por nuestro cuerpo al pensar en que teníamos tarea o peor aún examen de matemáticas. Y con justa razón, pues es una ciencia que exige mucha disciplina, conocimientos previos para poder inmiscuirse en sus detalles y lograr avanzar en sus escalones estudiantiles.

Antes, el estudio de las matemáticas estaba dado por la memorización. Es decir, era un espacio cerrado que favorecía a mentes nacidas para su estudio; en las que no había cabida alguna para la creatividad.

Hoy en día como cualquier ciencia su método de enseñanza ha ido cambiando y mejorando. El aula en la hora de matemáticas se ha convertido en un espacio lleno de posibilidades y soluciones creativas que respetan algoritmos, teoremas y corolarios. Es decir, las matemáticas se han convertido en un motor que promueve la creatividad, pero sobre todo la matematización en contextos reales y cotidianos.

Los estudiantes todavía no son conscientes de los usos aplicables que tienen las matemáticas, de su contribución en la tecnología e innovación, en el desarrollo de nuestro cerebro, y claro en el desarrollo de inventos modernos que han cambiado nuestra forma de vida y de comunicarnos, como el internet, las apps, el sistema Android, etc.

Todo esto se debe a que, a pesar de que hoy en día se haya cambiado de paradigma y se han cambiado los métodos de enseñanza de las matemáticas por el enfoque constructivista, en el que el estudiante es gestor de su propio aprendizaje. Todavía no se aplica en todas las aulas, osea, se sigue impartiendo el método prusiano en las aulas, creado en el siglo XVIII y estando en pleno siglo XXI.

La importancia de las matemáticas como ciencia es innegable. De igual forma su valor funcional. Pues la mejor forma de pensar en ellas, es considerándolas como un vínculo directo a la creatividad. Un estudiante puede demostrar no solo su inteligencia sino su creatividad mediante el desarrollo de un problema; al encontrar múltiples soluciones a un mismo problema expande sus posibilidades de solución.

Hoy en día, lo que el mundo necesita no es personas que memoricen fórmulas o ejercicios; lo que necesita este nuevo siglo son personas capaces de ser creativas, de dar soluciones a problemas cotidianos, de reflexionar sobre las posibilidades de un problema. Lo que necesita este mundo son personas para el mundo, capaces de crear e innovar utilizando lo que tienen a su alcance y más.